Una idea sobre María Félix

 

María Félix en Doña Diabla

Una de mis escenas favoritas de coqueteo en el cine, la vi en Doña Diabla (Tito Davison, 1950). Pero no era coqueteo; cuando se conocen, María Félix y Víctor Junco echan, como se dice, ‘toda la carne al asador’ y al final de la noche se retira cada quien por su lado, para encontrarse de nuevo en una escena siguiente que resume la esencia del personaje y su importancia como desmantelador de un arquetipo narrativo de época. No sé si es por esos brevísimos tres o cuatro minutos que esta película es mi favorita de todas mis películas favoritas de María Félix. No, no es por esa escena, para qué miento: mi obsesión por Doña Diabla se resume en la hermosísima cara de sorpresa que pone cuando la gitana sevillana le dice que en su palma ha leído el rostro del diablo. Piénselo usted, por cierto, qué hermenéutica más interesante esa que permite leer un rostro mitológico en la mano de una mujer condenada al triunfo económico y la amargura de la belleza incompartida. En ese rostro y un montón de frases dignas de playera o de epígrafe, cifro mi doñadiablesca recurrencia a la escala de grises de mis obsesiones fílmicas.

Hoy, María Félix cumple diez años de muerta y, si viviera, 98 de edad. Creo que fue una mujer muy afortunada, pues más allá de su absoluta, completa y definitiva belleza, poseyó un talento para el cine que pocas de nuestras grandes actrices han tenido. Debió haber sido muy difícil filmar a su lado: cada vez que María (Bonita, María de alma) está en cuadro, la pantalla se llena de ella y todos a su alrededor se opacan. Inclusive Pedro Infante a su lado se vuelve un patiño de su perfección estética (en el amplísimo sentido que esto en ella significa).

No tengo mucho qué decir, ni tampoco tiempo. Pero aprovecho esta fecha para decir algo que me parece importante: hubo un México que no existió pero que creemos nuestro pasado. Es un país de un extraño utopianismo (sic propio), que tuvo su orografía más reconocible en la cejas de María Félix. De ella debemos aprender que la belleza es una cualidad y un talento que tiene que ser atendido con toda propiedad. Y con ella, o más bien, con sus personajes, tenemos que aprender a agarrarnos los huevos, mirar de frente y ser duros, fuertes y muy personas. El nuestro no debe ser un país para cursis.

4 thoughts on “Una idea sobre María Félix

  1. Me encanto el comentario sobre “DOÑA DIABLA” es decír “MARIA FELIX”, yo solo quisiera comentar lo siguiente: “EL DIA QUE CONOCÍ A MARÍA FÉLIX” FUE UN 30 DE AGOSTO DE 1990″. Ela dia que conocía a LA DOÑA, volví a nacer ya que ese día, durante mi trayecto de LOS ANGELES, CA. a TIJUANA, lugar donde vería por vez primera en persona a MARÍA FÉLIX, mi auto se quedó sin frenos en plena autopista,, repleto de autos, en ese momento se apoderó de mi el pánico, seguramente vino en mi ayuda un angelote evitando un accidente de mayores consecuencias. Afortunadamente en la noche de ese mismo día ya me encontraba cómodamente hospedado en el hotel FIESTA AMERICANA mismo donde LA DOÑA junto a ANTOINE TSAPOFF presentarian el calálogo sobre LA OBRA DEL PINTOR “LOS INDIOS DE MEXICO” en el salón BACCARATT, del mismo hotel, a las 19:30 Hrs.. Todo transcurrió como un sueño que estaba por cumplirse,,,, al aparecer la inmarcesible belleza de MARÍA BONITA, conduciéndose con ese garbo en el caminar como no he visto en otra mujer y por cuyo cutis habían resbalado los años y las décadas sin dejar huella alguna. Desde ese momento solo existió”LA DOÑA” todos los demás desaparecieron,ella los borró, todo giró en torno suyo, nadie reparaba en el ignorado TZAPÓFF quien mostraba una resignación absoluta. Todo continuó armoniosamente con un constante fondo musical de la Orquesta que inerpretó todo el tiempo, amén de su himno “MARÍA BONITA”, de AGUSTÍN LARA, diversas melodías ligadas a la vida de nuestra DOÑA. Mientras atografiaba nuestros respectivos catalogos, se daba brevisimos descansos para provar pequeños sorbos del vino que contenía la afortunada copa. Jamás decayó su energía ni se opaco el fulgor de sus maravillosos ojos, que embrujaban tan solo al mirarte (eso lo sabe todo aquel que como yo, tuvo la suerte de conocerla). Después del interminable desfile de personas, llegue al final por mi preciado autógrafo , algo turbado pude decir, SRA.BONITA, sería tan amable( a la vez que extendía mi catálogo, abierto justo donde aparece ella reproducida montada sobre un rinoceronte) de firmar por favor, ella me lanzó su característica mirada(nunca olvidaré ese momento) y me dijo,(refiriéndose a mi cámara de video, ¡Que es eso? ¡¡RESPONDÍ!! es mi cámara de vidéo, SRA.,, Ha, pero no es camara escondida? dio ella,, claro que no Sra., eso está mejor respondió. Total preguntó mi nombre y estampó la anhelada firma que aún conservo. ” PARA RICARDO, MARIA FELIX”. Yo no tuve la suerte de mi amigo ALEJANDRO MTZ. a quién se dirigió con AMOR., pero yo ya la había visto, disfrutado y aprisionado en un video, el cuál permanecerá para lo posteridad para regocijo de futuros admiradores. Esto es someramente mi encuentro con la incomparable “DOÑA” a quién jamás olvidaré mientras aliente. Esa noche en la penumbra de mi cuarto de hotel, no pude dormir y constantemente encendía mi camara para mirar lo ya gravado. Durante toda la noche MARÍA BONITA no se fué de mis ojos, ni de mi corazón donde siempre permancecerá. Al final del Cocktail, LA DOÑA, MARÍA FÉLIX, MARÍA BONITA, LA DIVA, así gesticulando su tradicional CEJA , o mejor dicho como dijo KRAUZ, su CEJA DE LUJO, se despidió de todos nosotros con una distante pero amable sonrisa, ¡¡ así era ella, única !! y como dijo LA VERO, CASTRO, jamás se le encorvó nada, su figura siempre erguida, como una reina , quien flotaba mas que caminar. Todos quedamos gratamente sorprendidos,por que de LA MARÍA arisca, altanera, incluso impertinente, no hubo nada,al menos en esa ocasión. RICARDO CASTRO CORRALES

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